Periodismo de carácter

María Angulo. Periodista y profesora de Periodismo de la Universidad de Zaragoza

La revolución digital ha obligado al periodismo a una reubicación. Internet plantea nuevas formas de llegar al ciudadano, de crear comunidad y, por supuesto, de aprovechar todo el despliegue tecnológico. Nuestro universo cultural ha renovado sus formas de producir, distribuir y comunicar. La “escritura” en la era digital se rige por sus propios códigos. Ahora bien, esta virtualidad no debe condicionar la idiosincrasia del periodismo, y así lo vienen reivindicando los periodistas. “Sin periodismo no hay democracia”, es más que un grito reivindicativo. Porque con el cambio digital, confluyó la crisis financiera mundial. No es tanto la crisis del papel la que ha condicionado los cambios, como la crisis económica que trajo la reducción drástica de la publicidad en los medios.

Esta crisis económica es la que ha puesto todo patas arriba y ha señalado las dependencias reales de los medios tradicionales, sus intereses, y la connivencia política y financiera en la que se han venido sustentando. La falta de independencia es la que ha llevado a replantearse la deontología periodística. Esta crisis ha traído despidos, prejubilaciones, ERES, becarios gratuitos, una precarización en el sector periodístico que les ha llevado a aceptar casi cualquier cosa: tanto desde el punto de vista económico como informativo.

Sin embargo, los periodistas han sabido encontrar la oportunidad y recuperar su oficio. Muchas de las nuevas redacciones digitales están formadas precisamente por estos jóvenes ciberperiodistas y por experimentados profesionales. Han surgido medios variados y valiosos cuya enumeración sería prolija. Los periódicos y revistas digitales van creando un nuevo ecosistema mediático que quiere entreverse más colaborativo y de servicio social.

Y sobre todo más plural como exige la ciudadanía actual.

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